JAURÍA DE LOBOS
Lazzaro Felice (2018) - Alice Rohrwacher
Un aullido. Lazzaro mira al vacío. Su figura es
pequeña y débil. Está quieto y mira al vacío. Lo llaman, lo necesitan. Siempre
lo llaman y lo necesitan. Lo usan. Usan su bondad y su inocencia y él es pura
bondad e inocencia. Acude, presuroso y ayuda. Produce, no descansa y siempre
con una felicidad plena acepta lo que el destino le acerca. Sonríe y observa lo
que sucede en el pueblo de La Inviolata, en Italia, en donde sólo hay tres
casas para sesenta y dos personas. Él las asiste y observa, ni siquiera come o
bebe, sólo trabaja. Como un animal extraño, de modos y miradas singulares, se
pasea por el pueblo y trabaja. No tiene familia ni casa, sólo una vieja y
alejada cueva, en donde está en paz, alejado de los lobos. Solo, allí descansa,
sin rencor ni pena, mirando a la luna con una sonrisa.
Todo el pueblo, en donde vive Lazzaro, trabaja el
tabaco para la Marquesa Alfonsina de Luna. Como un viejo lobo hambriento que
devora la vida del poblado, su alma está plagada de ambición y codicia. La
ambición y codicia propia del corazón humano. Junto con su hijo y algunos
asistentes edificará un reino en La Inviolata como sólo se vieron en la Italia
del siglo XX. Y reina será, puesto que el pueblo que se rebaja ante ella ha
quedado detenido en el tiempo. Es ignorante de una realidad cercana que ignora
su estado de esclavitud. Están escondidos del mundo moderno, de una humanidad evolucionada
que los ha abandonado, de un desarrollo humano alimentado con los mismos vicios
de antaño. Vicios que la Marquesa, orgullosa, posee. Y en sus actos dañará y engañará
al pueblo y se aprovechará de su situación, de su ignorancia, de su inocencia y
bondad.

Cuando conozca a Tancredi, el trepidante hijo de
la Marquesa, Lazzaro tomará contacto con un mundo alejado y desconocido para él.
Tancredi será el acceso al nuevo mundo, a una nueva forma de vida. Con él,
Lazzaro intentará aullar, intentará formar parte de la jauría de lobos. Pero su
corazón es demasiado bueno para eso. Porque Lazzaro tiene corazón de santo y no
puede entender el mal.
La fortuna hará que Lazzaro muera y resucite, que
se levante y camine para transformarse lentamente, a cada paso, en una idea, en
una metáfora sobre la humanidad. A través de su mirada, de su cuerpo y de su
trato con el mundo, a través de su relación con las demás personas y el entorno,
a través del contacto con el pasado y el presente comenzaremos a entender algo:
que, en cualquier tiempo y lugar, el hombre ha sido siempre el lobo del hombre.
En el tercer largometraje de la directora italiana Alice Rohrwacher, premiado en el Festival de Cannes y disponible actualmente en Netflix, se entremezclan la realidad y la magia para relatar una historia encantadora que recuerda a los mejores años del neorrealismo italiano. Como un cuento atemporal que varía entre la fantasía y la crítica social, Lazzaro Felice se erige como una de las más radicales y potentes propuestas del cine actual


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